miércoles, 8 de junio de 2016

El abuelo David... Un ser muy especial...

En ocasión del próximo día del padre, quiero dedicar esta entrada a mi papá, al abuelo David. No solo por ser mi querido y muy extrañado padre, si no porque también el próximo 18-6 cumple 13 años de haberse ido físicamente, pero siempre está en nuestra memoria, en nuestros cuentos, en nuestros recuerdos, en nuestras oraciones...

En relación a mis hijas,  puedo contar que fue un abuelo muy querido, muy juguetón y tenía una relación muy especial con ambas, pero sobretodo con Sarita. Ella, con 2 añitos, y el abuelo podían mantener una conversación muy animada por más de una hora, lo que es muuucho tiempo para una niña de 2 años. Siempre me preguntaba de qué hablaban, pero eso quedó entre ellos. Mi papá nunca me contó y Sarah no se acuerda...Así que nunca sabremos de qué hablaba ese par... Pero hablaban y hablaban...

Mi relación con mi papá tuvo sus bajas y sus altas, como toda relación, pero el mejor año en nuestra relación fue su último año de vida. Pasó gran parte de ese año con nosotros. Vivía en nuestra casa, por la enfermedad que tenía.

Sarita, muy consciente y muy madura, como suele ser ella con los asuntos de gran importancia, le cedió a su abuelo su cuarto. 

A ella le tocó dejar la cuna muy pronto, porque tuvo que ir a compartir el cuarto con su hermana, Brenda, y era necesariamente en una de las camas de la tri-litera. 

Ese año con mi papá fue de mucha espiritualidad, mucha cercanía y muchas noches sin dormir, para acompañarlo cuando él no podía dormir por los dolores que le ocasionaba el cáncer tan avanzado que ya tenía.

Recuerdo que antes de saber que él tenía cáncer, lo veía muy mal físicamente. Yo le pedía a diario que fuéramos al médico. Estaba muy delgado, muy demacrado y siempre tenía un dolor como en el pecho. Él siempre le huyó a los médicos, y la única forma que tuve de convencerlo para ir fue que si no se hacía ver por el médico, no lo iba a dejar ver más a sus nietas porque se veía cada vez más enfermo... Fue duro, pero resultó y decidió ir inmediatamente a verse. 

Pensábamos que su problema era el de siempre, el corazón, pero resultó que esta vez era un cáncer ya muy avanzado... gracias al mismo temor que tenía mi papá de ir a los médicos. Un cáncer de próstata ya regado por todo el cuerpo, porque no se trató a tiempo.

Los médicos le dieron pocos meses de vida y duró un año. Yo creo que una de sus razones para vivir era sus nietas. Él jugaba con ellas a diario, como seguramente hizo con cada uno de nosotros, sus 4 hijos.

Casi podría decir que su momento de fallecer llegó porque él lo decidió. Él mismo preparó su despedida, sin nosotros darnos cuenta. Nos hizo organizar una reunión con toda la familia para festejar el cumpleaños de Vanessa (mi hermanita), y ahí habló de cada uno de nosotros. No nos dimos cuenta, pero se estaba despidiendo. 

Ese último año de vida, hizo varias cosas en cada una de nuestras familias, que luego entendí que eran temas que quería dejar resueltos antes de irse.

Siempre admiré cómo mi papá asumía y enfrentaba la vida. Sobre esto hay mucho que contar, pero una de las cosas que más me marcó fue cuando fuimos a ver al Dr. De Jongh, el oncólogo. Lo poco que pude apreciar del Dr. De Jongh, aparte de su profesionalismo, fue su seriedad y su total, pero entendible, intención de no involucrarse sentimentalmente con sus pacientes. A él le llegaban puros pacientes en fase terminal e involucrarse sería muy dañino para él. Pero mi papá logró despertar en él ese sentimiento que va más allá de lo profesional. 

Cuando entramos a su consulta, Samy, mi papá y yo, el Dr. nos empezó a explicar, muy serio, el procedimiento y todo lo que se debe hacer. Después de estar un buen rato hablando, mi papá lo interrumpe y le pregunta: "Dr., usted nunca se ríe?". Todos nos quedamos perplejos. Quién iba a tener ganas de reírse cuando te están explicando todo sobre la quimioterapia, como última alternativa, sin mucha esperanza.. Solo para buscar calmar en algo el dolor. Pero mi papá siempre estaba pensando en cómo hacer reír a los que lo rodeaban, conocidos o desconocidos. Esa noche el Dr. De Jongh me llamó a mi casa para disculparse, por su actitud en la consulta, la cual yo no la vi nunca mal, pero a él le llegó el mensaje de mi papá: Nunca le dedica una sonrisa a sus pacientes y familiares... Y una sonrisa nunca cae mal y nunca está de más...

Un jueves 12-6, antes de amanecer, me despierta un ruido fuerte en el baño. Mi papá se había caído al tratar de pararse de la poceta. Ya las piernas no le daban, no tenía la fuerza para pararse solo. Eso hizo que él tomara la decisión de querer morir lo antes posible. No quería ser una carga para ninguno de nosotros. 

Salvador lo vino a recoger en la mañana del sábado, 14-6, como siempre hacía, para pasar el fin de semana juntos. Mi papá pasaba de lunes a viernes conmigo y los fines de semana con Salvador. 

Ese sábado Salvador nos llama y nos cuenta que papá no ha querido comer, ni sentarse, ni acostarse. Pasó todo el día parado en el baño. 

El domingo Samy decidió irlo a buscar con una ambulancia y llevarlo a la clínica. Cuando yo lo ví ese domingo, apenas 24 horas después de verlo irse con Salvador, mi papá ya no era el mismo. De repente lo vi más chiquito, mucho más viejo, con pañales, acostado en la cama. Definitivamente, estaba muriéndose... Lo entendí en ese momento.

Pasamos en la clínica el domingo, el lunes, el martes... este martes recuerdo que Samy quiso echarle una broma, como siempre solían hacer ellos 2, y mi papá le respondió: "Samy, no estoy de humor para bromas". Fue la primera vez que escuché decirle algo así a mi papá. Él siempre estaba de humor para una broma, si no era él quien echaba la broma.

Al día siguiente se nos fue... Entendí, entonces, porqué no estaba de humor... Un miércoles 18 de Junio del 2003.

Quizá suene extraño, pero ya lo que mi papá estaba viviendo no era vida. Mi papá necesitaba descansar en paz.

Cuando llegué a la casa, les conté a mis hijas que el abuelo se había ido. Que todas las noches podían ver por la ventana y saludarlo, porque seguro él las estaba viendo desde el cielo. Mis hijas no lloraron, porque tampoco yo se los dije llorando. Traté de aplicar la de siempre "La vida es bella". Pero Brenda, con 5 años me hizo solo una pregunta: "Mamá, por qué mi abuelo se enfermó?". Ella entendió que la muerte era inevitable. Yo siempre les decía que el abuelo estaba muy enfermito. Pero lo que sí era cuestionable era por qué se enfermó? Qué se pudo haber hecho para que él no se enfermara. Y ella tenía toda la razón. No era el momento de preguntar por qué se fue. Eso estaba claro, se fue porque estaba muy enfermito. La pregunta era Por qué se enfermó...Otra enseñanza de mis hijas... Hay preguntas que no valen la pena hacerlas porque no tienen respuesta que ayudan, te quedas sufriendo dando vuelta a la pregunta, sin encontrar una respuesta que consuele. Hay preguntas que sí merecen la pena plantearlas...

Todos sufrimos mucho la pérdida, pero el más desconsolado fue mi hermano Samy. Él no aceptaba su muerte. Por más que le decíamos que estaba muy enfermo, que no era vida lo que estaba pasando, él seguía pensando cómo podía haber alargado más la vida de mi papá.

En respuesta a sus lamentos, tuve 2 sueños increíbles con mi papá.

El primero fue al poco tiempo de irse. Me lo encontré en un bosque con muchas raíces, y mi papá, igual de flaco, caminaba sin problemas y sin bastón por el bosque. Las raíces no le daban problemas. Y sus únicas palabras fueron: "Estoy bien". Su expresión en la cara era de tranquilidad. Al despertar llamé a Samy inmediatamente y le conté el sueño. "Samy, papá está bien". Obviamente, para Samy yo estaba enloqueciendo. Pero para mi era una tranquilidad.

El segundo sueño fue como a los 2 ó 3 meses. Estábamos llegando a Puerto Azul, Samy y yo, y yo venía hablando con Salvador por teléfono. Al entrar al club, mi papá nos recibe, con una cara de felicidad total, mucho más repuesto y con unos shorts que yo le había regalado. Yo solté el teléfono de la emoción y fui a abrazarlo. Dejé a Salva gritando qué pasó?. 

Las palabras de mi papá fueron de nuevo: "Yo estoy muy bien. Estoy en donde siempre he querido estar". Otra vez al despertar, llamé a Samy. Para mi era muy claro que eran mensajes para él. Para que se tranquilizara y no se angustiara porque mi papá estaba debajo de la tierra y se lo estaban comiendo los gusanos.

Luego tuve un tercer sueño que sí fue para mi. En la época en que me estaba divorciando, yo me sentía muy triste, muy sola, muy necesitada de un abrazo con amor. Y una de las noches de los peores días que he pasado en mi vida, soñé con mi papá y lo único que hizo todo el sueño fue abrazarme. Yo sentí el amor, yo sentí su abrazo, yo sentí el consuelo, yo sentí que no estaba sola. Al despertar no llamé a Samy. Este sueño era para mi. Pero pasé todo el día llorando sin control, al recordar y revivir el abrazo del sueño, que mi papá me había dado.

De mi papá hay muchas cosas que contar... Pero ya esta entrega está muy larga... Lo dejamos hasta acá, deseándole a todos lo padres un Muy Feliz Día del Padre. Y sepan que siempre pueden dejar una huella en sus hijos. Traten de que sea una buena huella...

martes, 5 de abril de 2016

Sarah, la sobreviviente y luchadora, ya tiene 16 años

Bella, ya tienes 16 años... Tu tan anhelado cumpleaños llegó... ¡Felicidades!!!

Estás tan grande, y yo cada vez más orgullosa de ti.

Tu vida ha sido toda una proeza desde antes de nacer... Por eso eres mi sobreviviente, mi luchadora. Estás preparada para superar y ganarle a todos los obstáculos que se te pongan en tu camino, porque los más difíciles ya los superaste.

Fuiste una bebé muy deseada... Te buscamos y llegaste a nosotros en el primer intento... Gracias a D-os. Fue una gran alegría saber que ya estabas en mi vientre a finales de Agosto del 1999. Yo sentí cuando tú llegaste...

Al principio tuvimos problemas y pensábamos que no ibas a nacer. Eso me tenía muy triste. Pero el maravilloso Dr. Juan Carlos Pons supo qué hacer para que te aferraras a mi, y tus ganas de vivir prevalecieran, y mírate acá... Ya cumpliendo 16 años, gracias a D-os.

A los 5 meses de embarazo pasaron varias cosas que volvieron a poner en riesgo tu pequeñita vida. En Diciembre del 1999 estuve trabajando muy fuerte por el desastre de Vargas. Luego, en Enero del 2000, operamos a tu abuelito David del corazón y en el post-operatorio presentó un ACV. La desesperación y llanto de ver a tu abuelito así hizo que mi placenta envejeciera más rápido. A los 6 meses, tenía una placenta de 8 meses. Te quedaba un solo mes de alimento. Pero con las decisiones acertadas del Doctor (reposo absoluto para tu mami y consultas cada semana), la placenta duró casi 2 meses. 

Cuando ya tenías 34 semanas, casi 35, el doctor decidió que mejor nacías de una vez, porque ya la placenta no te estaba alimentando, así que te tocó nacer antes de tiempo. Ibas a nacer a principios de Mayo y naciste el jueves, 6 de Abril del 2000, a las 4:30pm. Siempre dices que te encanta haber nacido este año porque es muy fácil para sacar la cuenta de tu edad. Nunca te han gustado mucho las matemáticas... Aunque eres muy buena con las cuentas...

Eras muy chiquitica, 2,450 Kg y 46 cm., y estabas muy arrugadita. Todo el líquido del cuerpo estaba cuidando tu cerebro. Pero estuviste en mis brazos a las 2 horas de nacida. Llegaste perfecta, sana y dispuesta a comerte el mundo (y la leche de mis senos...). 

Al mes de nacida ya tenías el peso y talla de un bebé recién nacido a término. ¡Cómo comiste ese primer mes!! Siempre me ha impresionado como los bebés saben lo que necesitan. Comías cada 2 horas o menos y te tragabas todo lo que te daba, pero solo leche materna. Te convertiste en una bebé gordita, bella, pelona y reilona. Me paraban en la calle por lo bella y simpática que eras (y sigues siendo). Tenías unos ojos grises enormes. A los 9 meses se fijaron en el color que tienes ahora: marroncitos claros casi siempre, y verdes con amarillo a la luz del sol.

Al mes y medio ya dormías toda la noche y comías 5 veces al día, como un reloj. Fue muy fácil y llevadero todo contigo. Estabas siempre de buen humor.

Cuando eras muy chiquita, Brenda siempre se reía porque querías decidir lo mismo que yo. Ya ahora tienes tu propio criterio y lo tienes desde hace mucho. Siempre has sido una personita muy decidida y muy clara. 

Yo admiro mucho de ti lo poco complicada que ves la vida. Me imagino que esa es una característica de los sobrevivientes, no complicarse. Tienes un objetivo, y de una u otra forma se puede lograr. Si un camino no funciona, se toma otro y listo. Siempre buscas no enredarte y menos aun pararte. Pa'lante es pa'llá... Si no hace falta pelear, no peleas. No generas problemas a tu alrededor.

Siempre te han gustado las cosas buenas, y eso hace que tengas claro lo que quieres en la vida. Cuando te preguntaba qué quería ser de grande, respondías: "Una Barbie, mami". Asumo que te referías al estilo de vida de la Barbie: mucha ropa y accesorios, carros últimos modelos, casas, piscinas, lujos... Tú apuntas lejos y allá vas a llegar.



Eres una muuuy grata compañía. Me encanta hablar contigo, me encanta escuchar tus cuentos, y respeto y admiro tus opiniones. Son de una claridad y sencillez totalmente impresionante. A veces un poco terquita, pero vas aprendiendo a escuchar a los demás. Como siempre te digo: mejorar y crecer comienza cuando identificas tus errores o debilidades. 

Me encanta lo emocionalmente inteligente que eres. No eres de contradecir cuando no hace falta, no peleas si no es necesario, a menos que sea con tu hermana.... Pero tus valores y prioridades los tienes muy claros, y no permites que los pisoteen. Todo en su justa medida...

Bella, vas a ser siempre mi bebé, aunque no estés de acuerdo. Siempre me va a provocar abrazarte, besarte, amapucharte. 

Te adoro con toda mi vida. Deseo verte cumplir tus sueños y llegar muy lejos, como sé que va a ser.

Hasta los 120, con salud plena, solo alegrías a tu alrededor, paz en tu interior y amor por borbotones.

¡Te amo!!!









domingo, 28 de febrero de 2016

¿Qué hacer con las mentiras?

Las mentiras... Yo creo que es un tema muy personal... Yo no soporto las mentiras... 

Si me entero que alguien me engaña, toda la confianza desaparece... Por eso siempre le he puesto mucho empeño para que mis hijas no mientan. 

La historia del Lobo es una de las más ciertas: Si estás siempre diciendo mentiras o dando falsas alarmas, el día que digas la verdad o tengas una emergencia real, no se te va a creer y puedes correr un grave peligro. Es lo que siempre les digo a los que me rodean, sobretodo a mis hijas.

Desde pequeñas, les hacía ver a mis hijas las graves consecuencias de mentir. Busqué que cuando dijeran mentiras, tuvieran consecuencias contundentes y acorde a lo que estaba pasando. Por lo menos eso traté...

Algo hace que los niños mientan. Lo hemos hablado mucho y reconozco que muchas veces es por miedo al regaño, al castigo. Me ha tocado aprender a escuchar lo que sea que tengan que contarme, sin alterarme, para lograr que la comunicación fluya, sea buena y no haga falta decir mentiras. 

Fue Sarah la que me hizo ver eso. Con ella he tenido muchas conversaciones. Actualmente, tengo con ella una comunicación increíblemente buena, gracias a D-os. Me cuenta casi todo. Cosas buenas y malas. Malas que antes me habrían alterado. Pero ahora, entiendo, acepto, y hablamos de cómo mejorar.

Con Brenda tuvimos un percance fuerte sobre las mentiras, cuando ella era muy chiquita, entre 3 y 4 años de edad. 

No recuerdo exactamente qué fue lo que había hecho Brenda, pero fue algo que ella sabía que no podía hacer. Quizá rayar algún mueble. Cuando entré en su cuarto y vi lo que había hecho, la busqué para preguntarle. "Brenda, quién rayó el mueble?". Su respuesta fue inmediata: "Adriana", una de sus hermanas mayores. 

Yo sabía que había sido Brenda. Estaba segura que no había sido Adriana. Y me sorprendió que Brenda acusara a su hermana. 

La conversación que tuvimos fue más o menos algo así:

Mamá: Estás segura que fue Adriana?
Brenda: Sí, mami. Fue Adriana. (Con una actitud de mucha seguridad... cosa que me impresionaba y me asustaba...)
Mamá: Entonces a quién debo regañar es a Adriana, no a ti?
Brenda: Sí. Ella fue...
Mamá: Estás segura, Brenda? Sabes que si estás diciendo mentiras habrá una consecuencia. No irás a casa de tu abuelo. Van todos y tú te quedas en casa conmigo. Porque cuando uno dice mentiras, no puede salir, porque miente a otras personas y eso hace daño... Estás segura que tú no fuiste?
Brenda: Sí, Fue Adriana.

Ella adoraba ir a casa de su abuelo, por lo que yo sabía que esta era una consecuencia que le iba a doler mucho.

Al final, se descubrió que había sido ella, por lo que había mentido, y lo más grave, estaba implicando a un inocente... Brenda se quedó sin ir a casa del abuelo. Lloró hasta quedarse dormida. Pero hasta el día de hoy, a Brenda le cuesta decir mentiras, y le cuesta aceptar que alguien diga mentiras.

En nuestro caso no hay mentiras blancas. Hay temas que no se conversan, si no se quiere decir algo, pero no se miente... Hay cosas que como madre, en verdad, no quiero saber... Hay temas que son de ellas y de las amigas, y yo no me debo meter. También he aprendido eso... Yo misma me comporté igual cuando tenía su edad. No todo es cómodo hablarlo con las madres. Hay temas donde una dice, dice, dice y dice, esperando que los hijos escuchen, concientizen y fijen conducta, sin dar una respuesta en el momento.

Es muy duro para una madre castigar o regañar. Los hijos no saben cuánto sufrimos las madres, pero sabemos que luego tendremos ciudadanos de bien. Hombres y mujeres que ayudarán a hacer de este mundo un lugar mejor, y seguirán inculcando en sus amigos y familiares los mismo valores... 


viernes, 5 de febrero de 2016

¡¡¡Qué estrés!!! Y ahora tiene carro...

Ahora entiendo por qué mi mamá anda agarrada de todos lados cuando nosotros manejamos y se queja de que vamos rápido, cuando en realidad vamos más lento que ella misma.

El hecho de saber que Brenda iba a tener carro me alegró muchísimo, Gracias a D-os y a su papá, se dio la oportunidad para que lo tuviera.

Su hermana mayor, Adriana,  fue quién más la ayudó a aprender a manejar. ¡¡¡Excelente hermana!!! Mil gracias, Adriana. Has sido, sobretodo, un ejemplo de lo que es una buena hermana.

Luego me tocó a mi acompañarla en sus primeras andadas. Ella maneja a todos lados y yo iba de copiloto... Empecé a sentir que ir a más de 60 Km/h era ir corriendo. Que tomar las curvas o las bajadas a más de 20 Km/h era una locura... 

Por lo general yo no voy nerviosa en un carro, pero basta que fuera mi hija principiante la que estaba manejando, para que estuviera más asustada que con un loco manejando a 150 Km/h y sin ver. 

Pensaba que era la única mamá histérica, hasta que empecé a comentar con mis amigas y me dijeron "al principio no me fue fácil montarme en el carro con mi hija o con mi hijo". 

No sé qué nos pasa por la cabeza, pero es como que pensamos que a nuestros hijos les va a pasar todo lo malo, que puede pasar.

Ser padres no es fácil, y lo más cómodo es dejarse llevar por esa sensación sobre-protectora. Hay que controlar consientemente esos pensamientos.

Después de 2 meses con Brenda manejando puedo decir que estoy muy orgullosa de ella. Lo ha asumido muy responsablemente y además me ayuda muchísimo. Gracias, hija bella!!

Cada paso que damos con los hijos son retos, que al principio creemos insuperables, pero cuando los pasas te das cuenta que los hijos pueden dar mucho más de lo que uno se imagina.

Siempre recuerdo un fragmento de un discurso que di en una graduación de la Universidad, cuando me escogieron como madrina:

"Me imaginé lo que ha sido su camino desde que nacieron hasta este momento, y lo que les falta. Y me recordé cuando tenía a cada una de mis hijas en el vientre. Lo difícil que pensaba que era todo eso, hasta que nacieron y empezaron a llorar por todo, y yo ni idea qué les pasaba. Guao, qué fácil era tenerlas en la barriga… Luego cuando empezaron a caminar, a golpearse, a meter los deditos en los tomas corrientes, uff qué fácil era tenerlas en la cuna o en el coche, bien amarraditas, y que solo tomaban leche, dormían y ensuciaban los pañales… Luego fueron al colegio, y empezaron a llamarme porque no hicieron la tarea, o porque alguna se cayó a mordiscos con algún amiguito, o porque se jubilaban de las clases. Otra vez pensé, qué fácil era tenerlas en casa, y que estuvieran siempre agarradas de mi mano. Luego entrarán a la universidad como ustedes, y empezarán a andar en las calles solas, enfrentando todos los peligros, y yo sin saber por boletas las notas, si estudiaron, si van al día en la carrera. ¿Qué creen que voy a pensar? Qué fácil era cuando estaban en el colegio. Y ahora uds. se gradúan, van a trabajar (o a buscar trabajo), a ganarse su vida, seguramente a buscar cumplir sus metas, quizá algunos se van fuera del país. Ya tomarán ustedes la totalidad de sus decisiones. A ver padres, ¿qué vamos a decir? Como añoro cuando mi hijo venía a casa todas las noches (o casi todas), cuando le servía la comida, cuando aun dependía de mí…
Graduandos, colegas, así es la vida, una etapa tras la otra, cada una con más retos, con más complicaciones y obstáculos que superar, lo que la hace cada vez más interesante vivirla. Y los malos ratos, se superan con nuevos retos." 

Y en verdad así es la vida, un reto tras otro. Y la crianza de nuestros hijos es la serie de retos con más temores y más alegrías...

sábado, 14 de noviembre de 2015

¿Cómo vemos en casa los atentados a París (Nov, 2015)? (Corregido)

Dentro de los musulmanes hay un grupo de radicales, que no es la mayoría. Personas que le han hecho mucho mucho daño a todo el mundo, y en particular a los mismo musulmanes, porque muchas veces cometemos el error de generalizar, como me pasó a mi, en la primera versión de este escrito. 

Hoy publico una nueva versión con la que me disculpo con los musulmanes inocentes, que sufren igual o más que nosotros, por la misma razón: Son definitivamente diferentes a los radicales en todos los sentidos.

Anoche fue una noche muy triste. Estábamos las 3, Brenda, Sarah y yo, viendo sin palabras lo que sucedió en París. Por más que mis hijas preguntan, no hay forma de explicarlo.

A Sarah le encanta Francia. Su sueño es estudiar en París, diseño de modas. 

Anoche me decía. "Mamá, con lo que pasó, no me dejarías ir a estudiar allá, verdad? ¿Por qué pasa eso en París?". Mi respuesta: "Linda, Francia ha recibido muchos árabes como inmigrantes. Creo que es el país Europeo con la comunidad musulmana más grande, y con este grupo de musulmanes, desgraciadamente, se cuelan los radicales, responsables de estos actos terroristas".

Sarah, sorprendida, me dice: "No entiendo, los recibe y así es como responden?".

Pensé un rato y lo que me vino a la mente fue la fábula de la rana y el escorpión.
El escorpión y la rana es una fábula de origen desconocido, aunque atribuida a Esopo. En ella un escorpión le pide a una rana que le ayude a cruzar el río, prometiéndole no hacerle daño. La rana accede, luego de negarse varias veces por temor a que le pique. El escorpion sube a las espaldas de la rana, pero cuando están a mitad del trayecto el escorpión pica a la rana. Esta le pregunta incrédula "¿cómo has podido hacer algo así?, ahora moriremos los dos", ante lo que el escorpión se disculpa "no he tenido elección, es mi naturaleza".

El fragmento me lo traje de Wikipedia. y comparto también la moraleja que ponen: No trates de engañarte con alguien creyendo que es o puede ser diferente. Hay personas que sacarán sus peores instintos sin importarles las consecuencias de sus actos ni dañar a quien le tendió la mano. 

Le digo a Sarah: "Está en la naturaleza de los musulmanes radicales matar. Su creencia es que eliminando a los que piensan y creen distinto a ellos, van a llegar al paraíso, siguen el supuesto camino de Alá, como lo gritó uno de los terroristas en el teatro Bataclán de París: Alahu Akbar (Alá es el más grande)"

Es triste pensar que el mundo entero está involucionando. Que estas creencias se están infiltrando en todos los países y no hagamos nada para frenarlo.

A Caracas podía haberle pasado lo que le pasó a París. No podemos creer que porque los países árabes nos ofrezcan ayuda, como país petrolero, pensemos que estamos exentos de ser el señuelo de los musulmanes radicales para sembrar en nuestro país los mismos actos que están sucediendo en Francia. Está en su naturaleza eliminar de la faz de la tierra todo lo que no comparte su creencia, su muy equivocada creencia. Como lo quieren hacer con el estado de Israel y como pretendieron hacer los nazis.

Por mis hijas, deseo que Venezuela cambie, corrija su rumbo, no siga hacia el abismo que tenemos enfrente.

Pido a D-os nos ilumine y tengamos la sabiduría para tomar pronto la mejor decisión, que ayude a nuestro país salir adelante.

sábado, 3 de octubre de 2015

¿Y qué le hacemos para su cumpleaños?

Ya llega la fecha del cumpleaños de Sarah o de Brenda y no sabemos cómo festejarlo... ¿Les ha pasado eso? A mi me pasaba todos los años...

Si algo sí tenía claro era que el primer cumpleaños era para nosotros, los padres. Brendita y Sarita, a esa edad, no tenían idea de estar cumpliendo años, por lo que sus primer cumpleaños los festejamos con familia y nuestros amigos más cercanos.

A partir de los segundos cumpleaños empezaba la pregunta. ¿Cómo celebramos el cumpleaños?

Para ambas les festejamos sus segundo cumpleaños con piñata, recreadoras, parque; el clásico. Y ambas, en ese cumpleaños, andaban solitas por ahí, como en un parque de diversiones, sin tampoco tener mucha idea que era una fiesta para ellas. 

Nunca estuve de acuerdo con colocar como piñata al muñeco de su preferencia, porque me parecía cruel que le pegaran con palos a su personaje adorado. Por eso, en el segundo cumpleaños de Brenda, por ejemplo, le encargué una piñata en forma de pelota amarilla. Me parecía perfecto caerle a palos a una pelota, cual juego de Base Ball. El único problema fue que llovió y se mojó de tal forma que fue imposible romperla, parecía de goma. Por esa razón toda la fiesta le pudo pegar, hasta los abuelos.

A partir del tercer cumpleaños no quería repetir lo que habíamos hecho para el segundo.

En el caso de Brenda se me hizo muy fácil los primeros años porque ella cumple en Agosto y siempre estaba en un plan vacacional, por lo que hablaba con los profesores del campamento y celebrábamos su cumpleaños en el campamento. Yo solo llevaba una recreación especial y la torta. El campamento ponía los amigos, los recreadores, por lo que, a pesar de ser agosto nunca faltaban amigos, salía muy económico, y lo más importante, Brenda disfrutaba al máximo sus cumpleaños. En uno de estos cumpleaños llevé una cuenta cuentos, espectacular. En otro llevé un gusano gigante, lleno de aire. Brenda jamás entró al gusano pero corrió alrededor del gusano decenas de veces, felicísima. En otro cumpleaños llevamos a las payasas Ni Fu Ni Fa. Un cumpleaños con ellas era costosísimo, pero al solo pagarlas a ellas, se hacía muy accesible.

En el caso de Sarah necesité ser más ingeniosa. Uno de sus primeros cumpleaños lo festejamos en la piscina que teníamos en el edificio y la actividad recreativa que hicimos fue pintar franelas, y estas franelas era el regalo principal del cotillón. Me encantó, el único inconveniente fue que los niños no entendieron que la franela era el regalo de salida y varios me preguntaron por el regalo de salida...

Otro cumpleaños de Sarita lo hicimos en una peluquería. Espectacular. Algunas niñas aprovecharon para cortarse el cabello, otras se peinaron, pintaron las uñas, y al final modelaron... Muy Sarita!! Fácil de hacer y entretenido para las niñas.

Uno de los cumpleaños que más nervio me dio, pero que me encantó, fue el primero que le hice a Sarita cuando entró a su colegio Santiago de León de Caracas. Estaba de moda contratar un autobús decorado para llevarlos a comer y luego a alguna distracción, como un cine. La invitación era genial: un pasaje de avión con las diferentes paradas. El lugar recreacional fue el instituto de cocina de Sumito Estévez. Acordé con la chef encargada hacer galletas. Fue genial ver niños y niñas de aproximadamente  6 años haciendo galletas, colocarlas en el horno y luego comerlas con orgullo. Les comenté que me dio mucho nervio este cumpleaños por lo siguiente:

  • Me iba a llevar 25 niños de 5, 6 ó 7 años, solos. Tuve que enviar una carta a todos los padres 2 meses antes de la celebración, explicando mi intención e indicando que si contaba con su aprobación lo hacíamos. Obtuvimos prácticamente 100% de aprobación. Un éxito!
  • El día del cumpleaños una madre me llama para decirme que su hijo es escapista por lo que me pedía que, por favor, le pusiera especial atención. Casi me moría de los nervios... No dejé de colocarle un ojo a este niño en todo el cumpleaños. No pasó nada, gracias a D-os. Tuve 3 recreadores que me ayudaron muchísimo.
  • Esta celebración fue en el 2006, en plena revolución roja de nuestro país y temí que fuéramos atacados por los rencorosos sociales, al ver un autobús decorado tan bello. Nada pasó, gracias a D-os.

El cumpleaños que más me gustó fue el que hicimos con unos profesores de teatro. Ya Sarah había demostrado su aptitud para el teatro y estuvo en un plan vacacional de teatro que le había gustado mucho. Llamé a los profesores del campamento y les planteé la idea de hacer un cumpleaños con las mejores amiguitas de Sarah, donde se les dé un taller introductorio de teatro. La invitación era una especie de ticket como los que se entregaban en el cine, donde invitábamos a las niñas a las 2pm y a los padres a las 5pm. El taller constó de varias actividades de expresión corporal y montaron una muy pequeña y sencilla obra teatral, donde Sarita era el personaje principal. A las 5pm llegaron los padres. Los recibimos con vino, como una premier, y disfrutaron de la obra que sus hijas habían montado. Como les comenté, fue una obra muuuy sencilla, pero para los padres siempre es una gran satisfacción ver a sus hijos actuar. Y para Sarita fue maravilloso ser la actriz principal. El cotillón fue entregado como se entregan los premios Oscar: a cada  niña se le llamaba, se le reconocía su actuación y recibía los aplausos de todos los presentes. Muy emocionante!! La verdad me sentí muy orgullosa de este cumpleaños. Previo al cumpleaños, nos tocó pintar la escenografía: un telón muy grande con un pueblo... lo hicimos mis amigas y yo, quedó precioso.

Otro cumpleaños que dejó huella fue uno que le hice a Brenda, bailable con DJ y con motivo de Halloween. Lo único que disfruté fue decorar la fiesta. Mis amigas y yo hicimos todos los adornos, preciosos. Los niños se dedicaron a romper los adornos, a jugar con las sillas como si fueran pelotas de Volley Ball, echaron jabón en el piso y era imposible bailar sin caerse. Tuve que parar la fiesta, encender luces y lavar el piso con jabón, para que, más o menos, pudieran bailar. Imprimí 60 invitaciones, pero los niños las fotocopiaron y vinieron cerca de 80. Y uno de los coleados dejó caer un "Peo líquido" en la fiesta, un olor insoportable... Dije que era la última vez que hacía una fiesta bailable con DJ y tantos invitados...

Alguno de los cumpleaños los festejamos un fin de semana en Puerto Azul. Llevábamos más o menos 8 niñitas y les reservábamos una habitación para ellas. Estos también los disfrutaron mucho. El único inconveniente que tuvimos fue el ruido que hacían en la noche... Nos llamaron la atención. 

Para los 15 años de Brenda tuvimos la espectacular oportunidad de ir en un crucero, con otras 3 familias con hijas quinceañeras amigas de Brenda. Espectacular! Las palabras de Brenda fueron: Mamá, éste ha sido el mejor viaje que he tenido. Aprovecharon  que había grupos de quiceañeras y disfrutaron como ellos, pero con nosotros, los padres, cerca.

Para los 18 años de Brenda fue a un lugar nocturno para adultos, donde piden cédula, y pudo mostrar la suya, con orgullo, porque ya tenía 18 años. Fue Legal!!! Y para finalizar se quedaron todos a dormir en casa. Chicos por todos lados, cuartos, sala, etc.

Los últimos cumpleaños han sido mucho más sencillos, comer en un restaurante, ir a la casa, pijamadas. La verdad que lo más importante para ellas ha sido compartir con sus mejores amigos.

Ya veremos qué hacemos para los próximos, pero ya ellas mismas deciden cómo festejarlo, y siempre consideran la situación país, donde la economía y la inseguridad no permite hacer grandes festejos.


martes, 8 de septiembre de 2015

Una vida de película, desde su nacimiento...

Mi hija mayor Brenda ya cumplió 18 años. ufff... Na'guará....

Cumplir 18 años es un hito, definitivamente, en la vida de cualquier adolescente... Y para los padres, o por lo menos para mi, es más que un hito... es un susto, mezclado con emoción y por supuesto alegría cuando te sientes orgullosa de tu hija. Orgullosa de verla crecida y es exactamente la persona que tú quieres que sea.

Cuando cumple un añito es otro hito: Yo me desperté llorando ese día, porque, a pesar de mi inexperiencia  y mis miles de errores, la bebé llegó viva y sana al año. Superó los obstáculos de una madre inexperta...

Brenda fue una hija muy deseada, al igual que Sarah. Apenas quisimos tenerlas, ellas vinieron. Pareciera que estaban esperándonos, apuradas por venir a este mundo. No se hicieron esperar, gracias a D-os.

Hablando de Brenda, su embarazo fue muy tranquilo, sin ningún inconveniente. Yo cometí el error de mantener una dieta vegetariana mal balanceada en su embarazo, por lo que ella nació de 51cm y 2,830 Kgs. Un espagueti... larguita pero flaquita. En el embarazo de Sarah dejé de ser vegetariana y comía todos los dias carne, pollo o pescado. Si comes vegetariano bien balanceado, no deberías tener problema. Mis únicos caprichos en todo el embarazo de Brenda era comerme un perro caliente. Y tenía que hacerlo, porque si no sentía que me desmayaba. El cuerpo me demandaba la proteína que no consumía, en forma de Perros calientes.

Brenda nació en la semana 38. Se me adelantó 2 semanas. Ni siquiera me dejó terminar el trabajo... como que también estaba apurada por nacer.

El día de su nacimiento fue bellísimo y siempre lo cuento como una historia espectacular. 

Un martes, 26 de Agosto de 1997, me levanto para ir al baño y boté lo que llaman el tapón. Yo no sabía que eso era el tapón. Pensaba que era algún residuo que había quedado de haber tenido relaciones sexuales la noche anterior con mi esposo. Por lo que me vestí muy tranquila para ir a trabajar. Era mi penúltimo día de trabajo. En dos días empezaba mi permiso por natalidad. 

Nunca sabré si el haber mantenido relaciones sexuales hizo que se adelantara el parto, pero si alguna parturienta está cerca de las 40 semanas y todavía nada de contracciones, lo puede intentar... Cualquier duda pueden leer: http://www.serpadres.es/embarazo/trimestres/articulo/sexo-embarazo-dudas.

En verdad me sentía extraña. Al llegar a la oficina le comenté a mi amiga Teresa: "Me siento como si hoy fuera a dar a luz". Teresa: "No, vale... aun te falta. No estás ni hinchada... tranquila". Pero resulta que sí era el día de dar a luz. 

Un rato después, a las 9am, estaba sentada en mi escritorio, reunida con un compañero de trabajo, Tony, y sentí que me estaba haciendo pipí sin poderlo controlar. Una amiga me había dicho que romper fuentes era como orinar lo equivalente a un vaso lleno de agua, y no lo puedes parar. Eso mismo me estaba pasando. Estaba rompiendo fuente... De repente me quedé callada y Tony me pregunta: "¿Qué te pasa, Simy?". Y yo con toda la calma flemática, le respondí: "creo que estoy rompiendo fuentes". Fue muy gracioso ver a Tony pararse y remangarse la camisa, dispuesto a recibir a Brenda, si llegaba a dar a luz en la oficina.

Según nos había dicho la doctora del curso profiláctico, si rompes fuente con sangre, hay que ir rápido a la clínica. Fui a revisar al baño. Había sangre, poquitíco, pero la doctora no dijo si era mucho o poco... Aun con la misma calma flemática, fui donde mi esposo,Néstor, que trabajaba un piso más abajo, y le dije: "Cielo, rompi fuentes y con sagre". Él me había acompañado al curso, por lo que también tenía claro lo que eso significaba. Él estaba hablando por teléfono y le oí decir: "Chamo, te dejo. Mi mujer está dando a luz". 

Nos fuimos a la clínica, llegamos como a las 10am, y me hicieron el primer tacto de los muchos que ese día hubo. Un centímetro de dilatación. El doctor estaba al teléfono y me dijo que era para ese día, pero al final de la tarde. "Ve tranquila a tu casa a buscar las cosas y vuelve. Yo llego como a las 2pm".

Nosotros nos tomamos tan en serio eso de irnos tranquilos, que hasta fuimos a la oficina para que Néstor recogiera sus cosas. Estando en el estacionamiento de Lagoven, empecé el real trabajo de parto. Ya sentía las contracciones y comencé con las respiraciones, como me enseñaron en el curso. El jefe de Néstor me ve, y pregunta: "¿Qué haces acá? ¿Tú no estabas ya dando a luz?. Yo le respondí, aun muy flemática: "Sí, ahora estoy en trabajo de parto, pero todavía falta, es para finales de la tarde".

Por fin, nos fuimos a la clínica nuevamente, llegamos como a las 12 del mediodía. Y mientras llenaba todas las planillas para el ingreso, se intensificaron las contracciones, pero aun perfectamente soportables. Recuerdo estar llenando el formulario, y parar varias veces por la contracción. Pero aun me parecía normal.

Entramos a los cuartos de preparto, y después de otro tacto, le dicen a Néstor, "Ve a comer porque cuando todo comience no vas a poder salir. Ahora está en 3cm de dilatación". 

Apenas me quedé sola, empecé a sentir algo más intenso el dolor de las contracciones, aunque no recuerdo la sensación. Eso es lo sabio del cuerpo humano, no recuerdas el dolor del parto, como sí recuerdo lo que sentía cuando me daban los dolores lumbares o los del dentista. Si recordaras los dolores de parto, solo tendrías un hijo.

Empieza el caos: boto más líquido amniótico, todo el piso encharcado. Voy al baño, con el susto de dar a luz en la poceta. Los dolores se hacen insoportables. Ya no me siento tan flemática. Yo estaba sola porque todo el mundo pensaba que me faltaban como 5 ó 6 horas. Me acuesto en la camilla a seguir con mi respiración, como lo indicaba el curso.

Como a la 1:30pm llega Néstor de comer, y por la cara que me dice que yo tenía, sabía que el dolor era insoportable. Y hace la pregunta de librito: "¿Tienes ganas de pujar?". Solo logré asentir. Para ese momento las contracciones eran mucho más seguidas y tocaba aguantar la respiración para no pujar. Lo que sientes es que la única forma de calmar el dolor es pujando. Pero para aguantarlo, debes dejar de respirar en el momento de la contracción.

Néstor llama por el pasillo para que alguien venga a verme, y llega una enfermera: "Ustedes son primerizos, verdad? Este parto es para más tarde". Néstor: "Pero tiene ganas de pujar". La enfermera se lo piensa y llama a un doctor. Recuerden que el mío tenía planificado llegar más tarde. Otro tacto, pero con la expresión en la cara de: "Seguro es falsa alarma". Pero no, ya estaba en 10cm. Había llegado a 10 sin anestesia. Quien ha dado a luz, sabe que la anestesia la ponen mucho antes de los 10cm. Así que pueden imaginarse cómo eran mis dolores.

Vamos corriendo a la sala de parto y le dicen a Néstor que se vaya a cambiar rápido. Lo que yo deseaba era pujar. Ya no me importaba la romántica idea de dar a luz con mi esposo... Solo quería pujar yaaaa. Pero faltaba toda la preparación, la peridural, y qué se yo qué más. Yo solo estaba concentrada en la respiración para aguantar las terribles ganas de pujar.

Al ratito aparece Néstor, y me dicen que ya podía pujar. Por fin!! La primera pujada no fue nada efectiva. El doctor, que no conocía, por cierto, me dice: "Simy, te dije PUJAR". Primera pujada efectiva: sale la cabecita negrita de Brenda, segunda pujada efectiva y casi tienen que atajar a la bebé... salió completita y empezó a llorar y yo con ella, pero de emoción infinita. En ese mismo momento olvidas todos los dolores. Lo único importante es saber cómo está la bebé y empiezas otra vez a compartir con el papá. Ya eres tú de nuevo. Ya no estás dominada por las horribles ganas de pujar.

A todas estas, mi mamá estaba esperando afuera, porque Néstor iba a entrar y salir rapidito para decirle cómo estaba yo. Cuando salió, fue para decirle que ya Brenda había nacido. Fueron 15 minutos. Increible!!!

El nacimiento de los niños es un milagro maravilloso...